Debo admitir que me resulta aberrante la idea de democracia por considerarla nacida de una tendencia homocentrista surgida en el siglo XIV con el humanismo. Tal vez por considerarla pretenciosa de fundamentarse en la voluntad y no en la verdad.
Lo cierto es que la última vez estaba leyendo una crítica del prof. @Dante A Urbina (etiquetado en la primera parte de la introducción) a la escuela liberal ortodoxa de economía. Y sentía que la misma crítica a sus enunciados era aplicable al fundamentalismo democrático (¿Tal vez por considerarles hijas del mismo inicio?) Estos enunciados eran los siguientes:
1-) LEY DE OFERTA Y DEMANDA: Tan conocida como intuitiva. Pero también simplista. Si esta ley fuera tan elemental, un vaso con agua tendría un precio de 5bs normalmente, pero me costaría 30.00… 00bs de yo estar muriendo de sed. ¿El cantinero podría decirme: «Sí, esa botella ayer valía 3bs, pero hoy es que usted la quiere y hoy vale 30bs Págueme»? y resultaría completamente natural y válido. Pero dicho enunciado parece plantear muchas veces una visión que se olvida de otros elementos. Como la necesidad de mantener un precio constante para dar estabilidad al mercado. La naturaleza de la oferta. La de la demanda. Parece querer decir «Donde surge una oferta es porque hubo una demanda.» Como aquel pueblo que necesita una red de tuberías para mejorar su sistema sanitario ¿Surgirá la oferta? No. Todos son campesinos iletrados. Seguirán bañándose en el río.
También parece plantear que la oferta se regula sola porque el consumidor solo comprará lo más rentable. Como si de 2 productos, uno de 3bs y otro de 5 bs, siempre se escogerá el de 3bs. Por ser éste el que le ofrezca mayor “utilidad”. Lo cierto es que puede comprar más bien el de 5bs por haber sido el primero que vió o el que tenía embase más bonito. (Ni hablar de las “Canastas Económicas” con que teorizan algunos).
Lo cual más bien nos podría llevar también a plantear que son “ofertas diferentes” pero ¿hasta qué punto?
En una juguería hay 3 tipos de jugos: plátano 3bs; limón 4bs; parchita 5bs. Según la teoría el cliente siempre escogería el de plátano por ser el de 3bs. Pero resulta que él no está demandando la oferta “Jugos” sino “Jugos Ácidos”. Y terminaría escogiendo el de limón por ser el más barato dentro de este rubro. Pero termina escogiendo el de parchita. Porque en realidad demandaba la oferta “Jugos Ácidos Amarillos”. ¿Tal vez se podría hablar de una “utilidad del sabor” en lugar de monetaria? ¿Tal vez más bien de una “rentabilidad subjetiva”? Tal vez las personas no desean las cosas por lo que son sino por la felicidad que les dan éstas. Dejando la última palabra no al ofertante sino al consumidor. Que es de quien depende. Pues podría éste hacer como un monje ermitaño y desapegarse de todo encontrando así ¿su verdadera felicidad?
Como sea, esto nos lleva a la siguiente cuestión:
También parece plantear que la oferta se regula sola porque el consumidor solo comprará lo más rentable. Como si de 2 productos, uno de 3bs y otro de 5 bs, siempre se escogerá el de 3bs. Por ser éste el que le ofrezca mayor “utilidad”. Lo cierto es que puede comprar más bien el de 5bs por haber sido el primero que vió o el que tenía embase más bonito. (Ni hablar de las “Canastas Económicas” con que teorizan algunos).
Lo cual más bien nos podría llevar también a plantear que son “ofertas diferentes” pero ¿hasta qué punto?
En una juguería hay 3 tipos de jugos: plátano 3bs; limón 4bs; parchita 5bs. Según la teoría el cliente siempre escogería el de plátano por ser el de 3bs. Pero resulta que él no está demandando la oferta “Jugos” sino “Jugos Ácidos”. Y terminaría escogiendo el de limón por ser el más barato dentro de este rubro. Pero termina escogiendo el de parchita. Porque en realidad demandaba la oferta “Jugos Ácidos Amarillos”. ¿Tal vez se podría hablar de una “utilidad del sabor” en lugar de monetaria? ¿Tal vez más bien de una “rentabilidad subjetiva”? Tal vez las personas no desean las cosas por lo que son sino por la felicidad que les dan éstas. Dejando la última palabra no al ofertante sino al consumidor. Que es de quien depende. Pues podría éste hacer como un monje ermitaño y desapegarse de todo encontrando así ¿su verdadera felicidad?
Como sea, esto nos lleva a la siguiente cuestión:
2-) Racionalidad del consumidor: La teoría ortodoxa también plantea una visión según la cual el consumidor va a comprar lo que más le conviene. Y es intuitivo. Pero ¿de verdad sabe lo que le conviene? ¿de verdad conoce las ofertas que recibe? Yo creo que no. Que el hombre muchas veces no compra con la cabeza. Que usted va a comprar una inyección de Sars en lugar de la vacuna al COVID porque la primera se la vendió una supermodelo y la segunda su suegra. Pero los liberales insisten en mantenerlo y hasta teorizan un “Equilibrio de mercado” que deriva de esto. Además, tampoco somos tan egoístas como nos pintan. Somos más altruistas de lo que se cree.
3-) Influencia Equitativa de los Demandantes en el Mercado: A ese supuesto equilibrio se llega, según se dice, porque los consumidores son, cada uno, una unidad dentro del sistema de mercado. Por lo cual tienen una participación equitativa dentro del mismo «si 10 personas quieren un hospital y 5 personas quieren una discoteca, la oferta se acomodará de tal forma que los inversores lograrán ofrecer un hospital»
Suena razonable.Pero ¿Qué decir si las 5 personas que piden la discoteca son de la alta sociedad y acumulan un capital de 5.000bs, teniendo cada uno 1.000bs; Pero los otros 10 que piden el hospital solo acumulan 1.000bs teniendo cada uno solo 100bs?Es natural que en la oferta surja la discoteca en lugar del hospital. Sobre todo si en esta se pueden vender tragos a 150bs.
Y en caso tal que se construya el hospital ¿Qué precio tendrían sus servicios? ¿los 50bs que difícilmente podrían pagar los 10 pobres? ¿O los 500bs que más fácilmente pueden pagar los 5 ricos? Efectivamente, los 500.
Y es que la influencia y participación de los consumidores no depende solamente de los “deseos” que demanden, sino del dinero que oferten. Teniendo más importancia el consumidor con saldo de 500bs en su cuenta que el que tiene 5bs por más deseos que éste tenga de superarse.
Suena razonable.Pero ¿Qué decir si las 5 personas que piden la discoteca son de la alta sociedad y acumulan un capital de 5.000bs, teniendo cada uno 1.000bs; Pero los otros 10 que piden el hospital solo acumulan 1.000bs teniendo cada uno solo 100bs?Es natural que en la oferta surja la discoteca en lugar del hospital. Sobre todo si en esta se pueden vender tragos a 150bs.
Y en caso tal que se construya el hospital ¿Qué precio tendrían sus servicios? ¿los 50bs que difícilmente podrían pagar los 10 pobres? ¿O los 500bs que más fácilmente pueden pagar los 5 ricos? Efectivamente, los 500.
Y es que la influencia y participación de los consumidores no depende solamente de los “deseos” que demanden, sino del dinero que oferten. Teniendo más importancia el consumidor con saldo de 500bs en su cuenta que el que tiene 5bs por más deseos que éste tenga de superarse.
Luego, la analogía con la democracia es lógica cuando:
¿Todas las personas tienen la misma capacidad de decisión en las políticas nacionales? Lo cierto es que no. Muchas veces influye más Cisneros, con su cadena de televisión, periódicos y revistas, que el pobre que pide cosas desde su choza ¿La misma influencia un obrero que un patrón? La verdad es que no, porque el patrón es quien manda en la hacienda y tiene el poder de sabotear al gobierno si ejecuta una ley que no le conviene.
¿Las personas tienen racionalidad en sus votos? La respuesta es evidente. Obviamente no. Muchas veces votan es por el candidato que tenga el liqui liqui más bonito. Y es normal ¿Tiene toda la información sobre los candidatos? ¿Saben lo que ofrecen? ¿Saben si es realizable? Ustedes saben la respuesta.
¿Qué decir de la Oferta y Demanda? ¿Propuesta/Necesidad? ¿De verdad surgen verdaderas propuestas para las verdaderas necesidades de la población? ¿De verdad el ciudadano votará por la propuesta más rentable? ¿Qué decir las propuestas ofrecidas que, como canastas económicas, ofrecen solución a unos problemas pero traen otros problemas? ¿Qué hacen los ciudadanos?
Son preguntas que creo valen la pena hacer.
Además
¿Qué pasaría si el día de mañana cae el gobierno y se subasta PDVSA para privatizarla? ¿En quiénes quedaría el petróleo y los servicios básicos de la sociedad? ¿En los venezolanos? ¿o en los extranjeros con capital que podrían comprarlos? ¿Qué pasó con la democracia y el estado nacional?
Perez Jimenez (aunque fascita) tenía razón, el libertador (aunque jacobino, o mas bien girondino) tenía razón y Fernando VII (aunque tirano) tenía razón: Había que educar y preparar al pueblo antes de la independencia social, política y económica. El pobre en su choza antes de pedir democracia debe pedir que se le elimine la choza por una casa decente; un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción; y un pueblo debe, antes de ser independiente, aprender a serlo porque si no nunca lo será.
¿Todas las personas tienen la misma capacidad de decisión en las políticas nacionales? Lo cierto es que no. Muchas veces influye más Cisneros, con su cadena de televisión, periódicos y revistas, que el pobre que pide cosas desde su choza ¿La misma influencia un obrero que un patrón? La verdad es que no, porque el patrón es quien manda en la hacienda y tiene el poder de sabotear al gobierno si ejecuta una ley que no le conviene.
¿Las personas tienen racionalidad en sus votos? La respuesta es evidente. Obviamente no. Muchas veces votan es por el candidato que tenga el liqui liqui más bonito. Y es normal ¿Tiene toda la información sobre los candidatos? ¿Saben lo que ofrecen? ¿Saben si es realizable? Ustedes saben la respuesta.
¿Qué decir de la Oferta y Demanda? ¿Propuesta/Necesidad? ¿De verdad surgen verdaderas propuestas para las verdaderas necesidades de la población? ¿De verdad el ciudadano votará por la propuesta más rentable? ¿Qué decir las propuestas ofrecidas que, como canastas económicas, ofrecen solución a unos problemas pero traen otros problemas? ¿Qué hacen los ciudadanos?
Son preguntas que creo valen la pena hacer.
Además
¿Qué pasaría si el día de mañana cae el gobierno y se subasta PDVSA para privatizarla? ¿En quiénes quedaría el petróleo y los servicios básicos de la sociedad? ¿En los venezolanos? ¿o en los extranjeros con capital que podrían comprarlos? ¿Qué pasó con la democracia y el estado nacional?
Perez Jimenez (aunque fascita) tenía razón, el libertador (aunque jacobino, o mas bien girondino) tenía razón y Fernando VII (aunque tirano) tenía razón: Había que educar y preparar al pueblo antes de la independencia social, política y económica. El pobre en su choza antes de pedir democracia debe pedir que se le elimine la choza por una casa decente; un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción; y un pueblo debe, antes de ser independiente, aprender a serlo porque si no nunca lo será.

Luis Lopez Mendez, positivista tachirense de finales del siglo XIX, planteaba el dilema «Se les debe dar democracia. Se dirá que no porque no sabrían ejercerla bien. Pero ¿cómo van a aprender si no se les da para que la practiquen y aprendan?»
No obstante, esa dicotomía tan jacobina deja excluida la respuesta: Pueden aprender gradualmente.
El hecho de que se prive al campesino de la participación en las decisiones de toda la nación no significa que también se le prive de la política de sus comunidades. Puede ejercer la democracia en su hogar, gremio o municipio. De esa forma ir escalando a medida que va agarrando experiencia. Llegando a ser gobernador, después de haber aprendido en su experiencia como alcalde. De haber visto las consecuencias buenas y malas de distintas medidas. Podrá escoger al alcalde junto a todos los vecinos. Y escoger al gobernador junto a todos los alcaldes. Al presidente junto a todos los gobernadores. Ejerciendo en los cuerpos superiores una política pulida.
Eso es lo que se conoce, aunque muchas veces se establece primero de arriba abajo, como Democracia Orgánica y fue lo practicado (aunque con la forma de su época) en el imperio español antes del absolutismo. Con rey, nobleza, cortes, audiencias, cabildos, gobernaciones, municipalidades. Y así fue como (aunque con formas de su época) se organizó la Cosiata. Así fue como escogieron a Páez. Y así como se gestó la independencia (desde los cabildos). No es ajena a nuestra idiosincrasia. Está más bien en nuestra tradición. Pero no respetamos su desarrollo histórico social. ¿Qué podremos hacer?
Esa pregunta se las dejo a ustedes. ¿Qué opinan?
Paz Unión y Trabajo.
No obstante, esa dicotomía tan jacobina deja excluida la respuesta: Pueden aprender gradualmente.
El hecho de que se prive al campesino de la participación en las decisiones de toda la nación no significa que también se le prive de la política de sus comunidades. Puede ejercer la democracia en su hogar, gremio o municipio. De esa forma ir escalando a medida que va agarrando experiencia. Llegando a ser gobernador, después de haber aprendido en su experiencia como alcalde. De haber visto las consecuencias buenas y malas de distintas medidas. Podrá escoger al alcalde junto a todos los vecinos. Y escoger al gobernador junto a todos los alcaldes. Al presidente junto a todos los gobernadores. Ejerciendo en los cuerpos superiores una política pulida.
Eso es lo que se conoce, aunque muchas veces se establece primero de arriba abajo, como Democracia Orgánica y fue lo practicado (aunque con la forma de su época) en el imperio español antes del absolutismo. Con rey, nobleza, cortes, audiencias, cabildos, gobernaciones, municipalidades. Y así fue como (aunque con formas de su época) se organizó la Cosiata. Así fue como escogieron a Páez. Y así como se gestó la independencia (desde los cabildos). No es ajena a nuestra idiosincrasia. Está más bien en nuestra tradición. Pero no respetamos su desarrollo histórico social. ¿Qué podremos hacer?
Esa pregunta se las dejo a ustedes. ¿Qué opinan?
Paz Unión y Trabajo.





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